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2008/09/29

Mokaka

Bueno, esto es para anotar los haikus q hice, pero ameritan una pequeña aclaración. Jack Kerouac decía (o escribía ) que la lengua occidental no tenía la misma riqueza q la oriental, por lo q los haikus no tienen q seguir esa regla típica del 5 - 7 - 5, sino q tendrían q mantener el misticismo del momento al q el haiku hace referencia junto con la sencillez de su naturaleza.

Comparto esa idea, y quiero aclarar q tampoco desmerezco a los haikus occidentales métricos (alguno me parecen buenísimos, sus autores son como artesanos de la palabra), pero a mi me gusta hacer los haikus de una forma q no es mejor ni peor, sólo diferente.

Hecha esta rídicula e innecesaria introducción, procedo.



La Luna es azul
empapa las calles
y las luces


La hierba del camino
acaricia los tobillos
de la niña en vestido


Estación innombrable
de hojas naranjas
silencio juvenil
en los patios


La mujer come
en el cuarto
viendo tele
en calzones


Un angel
o demonio
lee
en el cerro perdido
de la noche andina


Perfume de tormentas
en el jardín plomo
del ciruelo


En la grada
Carmen
(de porcelana)
piensa
tranquila


Los postes pasan
iluminan
el vacío de la calle

caca
(no es un haiku, pero queria escribirlo)

2008/09/27

Evocación DeMorges

El hombre con sombrero del chavo grita: "Bienvenidos a la Morgue! el #56 de la calle Palomos los espera con su fina selección de cadáveres e irrupciones post vividas para su fino y conocedor paladar!". Y en la mesa del dueño, todo listo para realizar un ritual de evocación, aunque no estamos muy seguros de qué es lo que queremos llamar o cómo va a atendernos.

Es curioso, pero siempre me llamó la atención como la llamada gente piadosa es la q mas atraida se siente a estas cosas. La Morgue siempre fue una cantina de mal vivir, incluso para los muertos, y aún así a partir de las doce con veinte exactamente, llegan montones de curas y monjas disfrazados (creeran q somos boludos, no?). En general, hacen de todo: juegan cacho con huesitos de bebé, son activos partícipes de la compra - venta de tomos (perdidos, prohibidos o malditos), se toman un trago y conversan con otros parroquianos.

Y hablando de tomos! Anteanoche, uno de esos curas q se vienen con abrigo enorme y negro a manera de "ocultarse", quiso venderme un Fama Fraternitatis. Le dije q no, q no interesan esas vainas. Pero insistió, y llegó al punto de ofenderme, pues me dijo "Se te nota en la cara que vos también estas buscando la gran obra". Y no es q tenga algo contra la gran obra (aunque si lo tengo), pero no me gusta q me pongan etiquetas sin conocerme, así q empezamos un pequeño pleito a gritos y empujones. Todos nos veían: las momias clavadas en las paredes, unos nigromantes q tomaban sangre de cuervo en copiosas copas, el doppelganger de alguien... y nadie hacía nada, como siempre. Cuando un cura ve q las cosas se ponen peligrosas, su solución siempre es meter la mano en el saco y sacar uno de esos crucifijos grandes como espadas para hacer una "imposición" o algo así. ¡Como si eso le fuera a servir de algo! Bueno, pues nuestro cura amigo optó por hacer lo mismo, y yo no tuve mas opción que clavarle su crucifijo en el pecho, porque luego de las "imposiciones" vienen las maldiciones, luego los muñecos vudú, las invocaciones....y ahí es cuando nos jodemos.

Pelear siempre cansa. Es como el sexo. Terminas molidisimo y con hambre, y recién cuando quieres descansar sientes todo el peso de tu cuerpo. Salí a respirar un poco, y me senté en las graditas de La Morgue. Tiene unas lindas graditas de barro para entrar al bar. Al fondo, en la pista de baile, las calacas agitan sus huesos al ritmo de la cumbia de monte. No puedo creer q Ramón rocha Monroy tuviera razón, pero es así. Me gusta fumar en la puerta del boliche. Es tranquilo, fresco, ves los autos y los camiones estacionados, con sus dueños charlando afuera apoyados en las puertas y rodeados de gente. A eso de las cinco de la mañana, llegan grupos de cultistas, llenos de júbilo y paz, para matar con tragos la que seguramente fue una noche de sacrificios y demencia. Estos si me emputan; huevean dos dias y se creen CR. Hasta se creyeron lo de la gorda Blavatsky, que el diablo guarde su alma! Entonces, para evitarme problemas, hago lo q vine a hacer.

(hombre encapuchado, de manera brusca y descortéz)
- ¡Qué quieres!

(el narrador lo mira sorprendido, pero con voz de resignación le responde)
- Pucha...pues tres muñequitos y una antimensión

- ¡Las antimensiones han subido de precio joven despreciable!

(sin perder los estribos, el narrador saca una bolsita cafe de su saco, y luego de abrirla, saca otra bolsita negra. La sacude ante los ojos cocidos del hombre encapuchado y luego se la pone en las manos)

- ¿Te basta?

(el hombre encapuchado pone cara de sorpresa, y al tratar de abrir los ojos sus costuras se tensan peligrosamente. Luego toma la bolsita negra, la aprieta contra su pecho y responde)

- Si! si!, tomá nomás!

(y de su morral le da al narrador tes muñecos vudú y un trozo de seda finamente doblado. El narrador los toma y los guarda en su saco. Sale del bar casi borracho y retoma el hilo narrativo)

Acólitos de mierda, hacerse rogar por un poco de tuétano seco. Ahora a casita, antes de q salga el sol. Y el hombre con sombrero de chavo sigue gritando: "Pasen y vean! Pasen y vean! Sin compromiso!"

2008/09/21

Retorno de fronteras

Hola a todos!

Perdón por la perdición, pero terribles problemas azotan al Mundo de Inquisidores. Y mi reciente ausentismo también contribuyó a que me ausente de La Malquerida, y consiguientemente de la inspiración.

Pero volvemos, y esperamos retomar las publicaciones (no como hace unos años en que unas vacaciones de dos semanas costaron la pérdida de mi antiguo Blog de cuyo nombre no quiero acordarme)

Belleza de bellezas es el interior,
pero sucumbe ante la vileza del exterior,
porq ante las felicidades de quedarse en casa,
prefiero referirme a lo que es afuera vida:
camino, esperanza, angustia y dolor

Es como estar en casa! (Circe)

"I've found that I'd rather die in the place that I was born, appart from all the beauty and happiness that makes me sick"
- Jespers Alley



Para la Dani



Circe llegó a la pensión de Tubal Caín cuando empezó a llove fuego sobre su ciudad natal. Su mamá y su hermano la llevaron con ellos para ocultarse de los desastres igneos, pero cuando tuvieron q escapar de nuevo, Circe se perdió en el mar de gente que inundaba las calles de La Ira. Asustada, preocupada, en una ciudad que enorme y laberíntica, la chica volvió al único lugar que conocía (mas o menos): una pensión de mal vivir atendida por un hombre- cerdo. El hombre - cerdo en cuestión tenía nombre de herrero: Tubal Caín. Dígase de paso que no era nada tonto, pese a lo que podían sugerir los lentes chuecos sobre su morro porcino y la mirada bizca y de idiota. La acogió en la pensión, y le daba de trabajo todo lo que podía hacer con sus brazos flacos: lavar platos, tender camas, hacer comida con basura y tener basura por comida.

Para Circe, esta era la única manera de permanecer fuera de las calles. Dormía en la despensa rodeada de la comida que no podía tocar y se abrigaba con unos trapos viejos q ahora eran trapeadores. Los clientes de la pensión eran de toda clase, y muy a pesar de Circe, ninguno venía de su ciudad: todos habían nacido y vivido en La Ira. Y es q las calles de la ira eran tantas y tan distintas, que nadie en realidad las conocía todas. Sólo conocían el camino a casa, el camino al trabajo, el camino a la casa de alguien mas y el camino a Gomulli. Además, con todos los violadores, bandoleros, turistas, pandillas, policias, mutantes y magos que había allá afuera, lo mejor era mantenerse oculto. Circe se ocultaba en la pensión, donde su única compañía eran los recuerdos de su madre y su hermano y un hombre - cerdo con olfato para el negocio y el sadismo.

Un día Tubal Caín compró unas cosas raras de varios colores. Eran pequeñas, delicadas, parecían suaves y no olían a aceite refreido. Circe nunca las había visto. El hombre - cerdo se las llevó atrás de la tienda al cuarto amarillo y sucio de grasa que servía de almacen, se sentó en una silla pequeña para su inmenso trasero y empezó a comérselas con manticoriense gusto y canto. Circe lo espiaba desde la puerta, pero cuando Tubal Caín la vió, no la amenazó ni la golpeó como era costumbre, sino que hizo algo muy raro: la invitó a entrar y le dió una de esas cosas. "Come" le dijo. Y cuando vió su cara de desubicación, añadió: "Son flores". La pequeña tomó el capullo de petalos con ambas manos y no tuvo deseos de comérselo. Quería cuidarlo, guardarlo, quererlo y mimarlo. Corrió a la despensa y guardó la flor bajo la caja de leche vacía que le servía de aparador.

Ese día, Circe había descubierto que afuera empezaba la primavera. Por un leve momento, las ventanas de La Ira estaban adornadas con flores y plantas, mismas que morían a los quince minutos por el aire contaminado de mercurio y mierda de la ciudad. Pero esos quince minutos fueron suficientes para Circe. Quince minutos que le dieron a Circe la respuesta a sus problemas inmigratorios submundanos: el hombre - cerdo come flores debía morir.

2008/09/02

Old Lost Dog Blues

You shouldn't have trusted me
-Bishasu




LA MALQUERIDA
Debí haber tomado esa copa, ahora estoy seguro. Y otra mas, y otra mas, y otra mas. Es decir: trago gratis no mata moros... o algo así. Recogí mi abrigo y salí a la puerta del boliche. Estaba al borde de un precipicio de tierras y de lanas. Sólo se llegaba bordeando el vértigo de un caminito que cruzaba el cerro y conectaba a La Malquerida con la calle Chumacero. Está pensado para q entres al boliche y no salgas, al menos no verga. Sin embargo, puedo jurarles que algunas noches vi a dos chicas cruzar ese senderito completamente yucas y llevando una caja de chelas. Yo no lo intentaré, ni cagando. Le dije a doña Antuca q me venda unos puchiris. "Astoria nomás joven". Ni modo. Unos matecitos mas entonces seño. Dos perritos estaban chupando y gritándose no se qué cosas a sus orejitas partidas. "Se van a caer carajo! Entren de una vez!". No me escuchan y se empiezan a pelear. Uno le lanza su botella al otro, el otro le escupe, el otro lo ataja y le pega...mierda...empiezan a rodar. "Pelotudos!" Me entro a La Malquerida, y empiezan a tocar una de Dylan: Forever Young. Como dicen en los comics: "Gasp!" Rango me pasa su singacho y Battle Programer me agarra por el cuello. Cantamos, y Peluso salta y rockea gritando: "May you stay....forever young".



DEJA QUE EL BESO DURE (Los chicos se cagan!)
El sobre no es nada del otro mundo: blanco pero perfumado, transmite ese leve aire de avión q me suelen transmitir las cosas blancas. Me produce cierta repugnancia, pero la tarjeta es mas agradable; de lejos, mucho mas agradable. Ese pinche oso hijo de Pooh me sonrie con sus amiguitos. Pero lo de adentro me come, literalmente. Me va devorando con morboso gusto y su dueña canturrea mientras se sirve un poquito mas, y un poquito mas, y otro poco mas. No sé que decir, asi q digo lo último que tenía q decir: "Gracias amor, está muy linda". Besos en la frente, sonrisas indecentes y abracitos vespertinos. Luego peliculas y pizza. La pantalla (blanca) se rompe en dos, y en su lugar entra un scaramouche. Baila y rie, luego saca una mariposa de una lata de albondigas, y la hace volar. En el cielo la mariposa se divide en tres mariposas, luego en seis, luego en diez. Me peleo con el gordito de atrás de mi y le quito una para vos. No sonríes, así q le quito su máscara al scaramouche y revelo su terrible realidad: es un mimo el q nos sonríe. Caigo al suelo del escenario, petrificado del miedo. El me agarra y quiere q juegue con él, q baile con él. Tengo miedo! Y tu te ríes.
Paramos en una barra amiga. "Refresquitos y un cenicero porfavor".
Caminata a casa. Empiezas a cantar una del Drexler. "¿Quién es ese?". Cigarrillos, besos en la frente de nuevo, lagrimas de diamantes, au revoir.


PAJAROS EN LA CABEZA
Me encantaban las clases de Biología y de Química. Y las de Física...eran lo mejor! Como todos estaban haciendo sus ejercicios, yo estaba escribiendo en la última hoja de mi cuaderno la historia de un chico q sólo tenía una hoja en su cuaderno, y no sabía si era la última o la primera. ¿Y la carátula? Talvez si hiciera unas lineas, pueda convertir su hoja en una especie de panel...

- "Señor Delgado, a la pizarra"

...y estaba borracho. Supongo q al buen Chinasky le gustaba farrear. Pero cómo escribía!. Pucha, cuando yo tomo no puedo ni sacar mi billetera. Lo de él era otro nivel, sin embargo. ¿Ese es un gorrión? Q raro, pensé q habían matado a las últimas aves...

- "Señor Delgado!?"

Mierda! ( Vistazo rápido al libro) C2H2O2 + Hg3 = %&$?$#!==============----------.......... (silencio) (esto es un haiku mental) (I'm an exit)

- ....."Presente"

(Yes! I'm an exit!) (Vámonos, es lo q querías, no?) (Tu tranquis, yo te voy a llevar a un monte muy bonito donde siempre es de noche y unos viejitos cubanos tocan todo el tiempo "Chan Chan") (Si quieres te quedas, o si quieres volvemos, ¿q te parece?)

- "Señor Delgado! Va a hacer el ejercicio o voy a tener q aplazarlo de nuevo?"

Vamonos, por favor....

- "Señor Delgado!"

De Alto Cedro voy para Marcané, Llego a Cueto voy para Mayarí.....ah.....Chan Chan!



RATAS! RATAS POR TODAS PARTES! (Crónicas de un niño de cuatro años reducido al tamaño de una rata)
Avalanchas de vestidos. Fotos de santos y difuntos. Botellas de cerveza y singani. Una cajita Tetra-pak me sirve de refugio. La escondí dentro de la radio vieja, porq no funciona, le llega el sol y está nomás alejada del suelo. Es muy jodido, sobra decirlo. La comida es abundante y todo, pero los constantes ataques de las ratas hacen q sea una existencia muy dura. Si quiero agua, puedo usar el tunel q me lleva a la cocina por debajo de la maquina de coser, pero siempre corro el riesgo de q la empleada de esa señora me barra con su escoba de paja verde. Entonces tengo q pensar en otra cosa...mmm....quizas unas hojitas de coca no vengan mal. No tengo ni puta idea de para q servirán, pero huelen bonito. La señora siempre es buena onda. Creo q sospecha q habito su casilla, porq deja trocitos de comida en el suelo (como por descuido) y hojitas de coca y otras cosas. Pero entonces llegan las ratas cabronas. La mas grande, el Lijas, es una cabrona. De una te mata, yo mismo lo ví cargarse a tres ratones medio plomitos como si nada!. Carajo, cuando vuelva a mi tamaño normal, el primero en caer va a ser ese cabrón!.