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2009/05/27

Del carajo

They keep calling me...
-Ian Curtis


Dos palabras definen el cuadro: del carajo. Zapatos tirados, algunos rotos, basura de otros tiempos en que el posible dueño era feliz y girones de ropa por todos lados. Y el pastel del cherry que es la sensación de que nada de esta tormenta me pertenece: el temblor de saberme vulnerable, el valor de saberme descartable, balas en la mesa y crucifijos en las camas. Cómo llegamos, es una cuestión dificil. Las salidas nunca necesitan explicación: lo planeado es muy rígido, lo improvisado sale del carajo. Más vale llegar a tiempo que ser invitado: el amigo de alguien que conocía al Yarli de cuando eran precos nos dejó pasar, y desde luego armamos un despute único. La dueña de casa, mujer amable de avanzada edad y que vive en el primer piso, me ha pedido muy amablemente que me lleve a todos los chicos de vuelta al cementerio. Es imposible, ni siquiera sé qué brazo es de quién o a qué cabeza le quitamos sonrisa para ponerle mueca, a qué cuerpo le aumentamos caderas para hacer salsa. Pero entre todos haremos lo posible por recomponer esta fiesta de máscaras. La hija del cura, aparecida y autoproclamada desde los tiempos en que nos enseñaba a besar, pone su confianza en el primer rayo de sol para que al despertar nadie la llore. Yo le pongo su mano en el pecho para darle solemnidad a su juego de sombras, para que sus libros falsos y sus soleras falsas no la extrañen. Para que su rostro de nombre María no anhele huevadas, y salga mañana a pasear al parque o a comer helado de canela (únicas dos pruebas de que el hombre existe), en lugar de querer robarme mi lado del cofre.

Ahora, ahora lamento esos enseñoreados funerales. Con el perdón de todos, pero siempre fui un tipo muy sobrio para estas cosas: lo mejor es algo sencillo, dos palabrillas (las indispensables) y luego mandarinas y pasank'alla y a la casa. Los conjuntos escénicos alrededor de la fogata de te quieros nunca me llamaron la atención, al menos no demasiado. Llegamos todos de aparecidos al velorio, por joder, por entrar y ver qué ondas. Era una puerta de garaje (o garage en vieja usanza) donde todos estaban de traje negro. Linda casa, lindo jardín, como a todos nos enterraron con terno negro, nadie se dió cuenta de que esta incursión no es premeditada. No sé quien murió, pero ahora todos se encargan de retratar lo bello que era: que si era querido, considerado, buen cuate, y un largo etcetera. No sé si será verdad, ni siquiera sé si será cuata en vez de cuate, pero con terror veo que esto me confirma lo que me dijo el Definidor de Carácteres cuando eramos changos de cole: Todo el mundo te quiere cuando te mueres. Ahora, Definidor de Carácteres está desentrañando el misterio de la vida detrás de control de Nintendo (le emputa el play) y yo trato de ver más allá del humo de pucho y del peinado de luto de una señora. Supongo que a mí me pasó algo parecido en su momento. Quimera me mira y se rie. "Vámonos por favor!" me dice aún riendo. Y bueno... ésta chiquilla siempre tuvo razón, nuestro lugar no es este. Salimos todos de la mano, cantando esa de Calaversa y Diablitos (que por cierto, no nos dejaron ir al concierto de los Cadillacs porque ese día todos los policias se fueron del cementerio, y quién mejor para cuidarlo que sus legítimos habitantes, verdad?)

En mitad de la noche, cuando todas las camas están calientes de cuerpo cansado y bien comido, como loco con guitarra rompo el silencio de vidrio de tu cuadra, y te llevo dos boleros bien cantados y bien antiguos. Bien "de mi niñez" me atrevería a decir. Los recuerdo de esas mañanas de domingo en que mi papá reparaba relojes en la mesa al lado de la ventana, mientras yo hacía casitas y edificios con cajas de cartón. Había un caballo de cartón que vino junto al refrigerador nuevo que en realidad era viejo. Lo pinté con los crayones rojo, azul y negro, y lo sacaba para jugar los fines de semana con las otras cajas de cartón. El caballo era especial: no podía sacarlo a media semana porque se arruinaba, el sudor de mis manitos le estropeaba la sonrisa. Y detrás de ese panorama dominguero, la radio recitaba los boleros que ahora te canto. Rondando tu ventana, Pobre novia, Pesares, Te esperaré, muy buenos, al papá le gustaban harto, a mí me aburrían y por lo mismo los memorizaban. Nunca pensé que me servirían hoy. Espero que mañana no quieras borrar estas huellas con una procesión, sino mas bien que recojas este sudario de cariño. De cariñitos como te gustaba decir; del carajo como me gustaba decir. Un beso grande.








Disfruté mucho escribiendo esto. Es muy tarde, tengo q trabajar en un par de horas, pero el disparador creativo apuntó a esas mañanas de fin de semana en que con dos pesos era feliz (suficiente para comprar un chocolate y un comic) y en que me gustaba dibujar niños-calaca que salían de sus tumbas para jugar futbol en los recreos del cole. Y aprovecho de reivindicar la pequeña felicidad de vivir en un pais libre, de poder leer lo que quieras o de poder cantar lo que quieras, hoy en que la felicidad del mundo parece depender de un partido de futbol. Es lindo encontrarte detrás de cada hoja del cuaderno del trabajo, en los pliegues del saco, en el cuello de la camisa, en las teclas del teclado viejo que me tocó. Espero despertarme con el mismo humor. Un beso grande a todos y de nuevo gracias por leer este cuento de niños-calaca.

2009/05/17

El dolor se dice callando (murió Benedetti)

Hoy, 17 de mayo de 2009, falleció Mario Benedetti. No diré más.

Corazón coraza

Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza

porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro

porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.


2009/05/15

Antes de las diez y media

Vertigo, que el mundo pare
qué corto se me hace el viaje
- ismael serrano



Al menos por hoy y con las disculpas de la audiencia, debo decir que discrepo con Neruda y Serrano: hay veces en que no me canso de ser hombre. No me canso de correr por calles y avenidas con una maleta llena de papeles con letras esperando a sacarles verdades, de guardar envolturas de chocolates y avena en los lugares que antes amaba el tabaco, de usar los mismos lentes torcidos que están en el borde de la mesa esperando gritarle a una flaca que está preciosa y de escribir en un cuaderno de cartón más cargado de emociones que un soldadito de plomo. Me levanto temprano, ya no moribundo, y salgo a un mundo que nunca me dio la bienvenida cantando una canción sobre cometas. De noche salto de un libro a otro esperando descubrir una polvora que nunca fue mía y le canto a un vértigo ajeno con la guitarra de mi hermano. Y ningún día es igual. Pero vamos por partes:

(Para que tú me leas)
No volví a publicar (ni en blog ni en ningún lado) por espacio de 1 mes debido a la tan inminente defensa de tesis que se me viene encima y que ahora copa mis momentos, pero sigo escribiendo en el cuaderno de cartón y en el cuaderno azul de la guerrillera. Tengo libros pendientes por todos lados, pero ya me daré un tiempo para terminarlos todos... y luego ir a comprar más! muajajajajaja, las ventajas de vivir en un país donde comprar un libro es más facil que comprar galletas (y publicar es aún más facil). Me reencuentro con mis promesas y con la voluntad de "letra o muerte", releeo mis cuadernos viejos, mis borradores, mis libros robados, y relleno un crucigrama que huele a mañana de sábado. Ese cuadernito azul de Neruda, el que el buen Moyo leyera hasta la muerte, me recuerda a mi niñez: solito en la biblio o en la góndola aprendiendo a decirle a una amiga que no se muera, que le puedo escribir los versos más tristes esta noche. Ahora está en mis manos: voy a dar la cara por algo que me costó noches y noches de nicotina y nervios a punto, noches sin dormir y días sin comer, kilos de hojas y litros de tinta. Me refiero a la vieja tesis de licenciatura. Para mí es un gustito aparte, saben? Siempre pensé que este día iba a llegar, y ahora los planetas se alínean y... sucede, estoy en un lugar soñado. Mi mayor temor sin embargo, es que cuando llegue el momento me encuentre esperando en la estación del tren, es decir, que no lo sienta como algo propio sino como algo ajeno, que no me alegre como debería sino como si la ciudad siguiera girando sin nosotros y esuvieramos esperando a que pase el micro que nos lleva a Bellavista. Pero prometo hacer un esfuerzo y saltar y gritar "carajo! si!!!". Se los prometo.

(Avena + Centeno)
Ahora, regreso a los lugares de donde quise huir, y desobedezco al maestro Sabina de nuevo: vuelvo a los lugares en donde fui feliz. He vuelto a pisar las calles que mis pasos amaron, allí donde Alicia empezó a pensar en un lugar diferente a las ventanas de su casa, allí donde fui yo quien dejó las ventanas abiertas y la radio encendida. Retomé las sendas de una Meseta perdida entre ruedas y polvo, de un Obrajes que retumba en las tardes por el rumor de besos en las aceras, de una avenida Arce donde tu nombre me sabe a silencios de cafetería y donde invocarte es pecado, de una Kantutani que a pie se descubre como el laberinto de plantas que perdió la carretera, de un Calacoto donde sigue caminando mi fantasma adolescente, de El Alto donde uno puede vivir como un canalla o morir como un dios, de miles de villas con nombres que no las reconocen y que ocultan entre sus mil gradas la tierra de toda la ciudad. Y a eso hay que sumarle parques y plazas y esquinas donde nos sentamos a arreglar este puto mundo a gritos. De esos pasos sólo se acuerdan las farolas de cuando eramos changos, donde te besé y donde me dijiste que si, que cuánto tiempo me estabas esperando. Aunque, como diría Serrano, elegimos el camino y también el fin del trayecto.

(Soothe)
Hace un par de días me vi a través de un espejo circular, y me ví con mis manías y mis ataduras y mis llamadas nocturnas a teléfonos de carretera que nadie contesta. Me vi sincero para que no se note que pienso más en el sentido oculto de las palabras que en su sentido verdadero; me vi seguro y dominante para que no se note que tengo miedo del futuro, me vi humilde para que no se note la vena de orgullo que me corta la frente, me vi seduciéndote para que no se note que tu sonrisa me parte en dos el corazón, me vi comprensivo y atento para que no se note que nada de lo tuyo me importa, me vi frio y calculador para que no se note que no quiero que te vayas, que quiero te quedes y retomemos ese camino que emprendimos. Y ese ejercicio de salud sadomaso me enseñó que aún me faltaba mucho por caminar, que lo no dicho se antepone a mis justificativos, que no importa esta sinfonia de soledades porque hay cosas que se dicen mejor callado. Cerré el espejo circular y fui a la plaza a dar una vueltas en bici, feliz como un viejo enamorado.

(En tí todo amanece)
La miro a ella y te miro a ti, jugando con los pies debajo de la mesa a que se caiga el celular que nunca compré por falta de iniciativa. Te miro una vez más y espero no tener la memoria de los peces que Serrano vaticinaba: espero que a cada segundo que pase te recuerde más que antes, te busque y te encuentre detrás de mi teclado y de mis libros, sonriendo entre las columnas de documentos urgentes y documentos que desde ayer son urgentes. Amiga mía, si tu cuerpo fuera lo que es y no sólo mis ganas de desnudez, te podría llevar a pasear, y en cada banco del parque encontrar otra oportunidad para amarte, para ir subiendo por tu cuello de porcelana y morirme en tus labios. Podría comprar la cena y decirte que la cociné yo, o pedirte perdón por mi maldita manía de despertarte, porque tengo miedo a salir o porque estoy tarde para el trabajo. Oh! y ahora sí: comprarte flores cuando salga del trabajo, quedarnos afuera porque olvidé las llaves o mirar el noticiero juntos y aburridos, todo para estar cuerdo.

Trataré de escribirles devuelta lo más pronto posible, con novedades buenas o malas. Un beso grande a todos!





Nota del Autor: Cualquier similitud a otras obras, canciones, versos, dibujos, pensamientos o personas es OBVIA (eso lo aprendí de mi buenos amigos, los Icenail! XD)