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2010/01/27

LA TRAICIÓN DE ALICIA

A la conquista de mi alma
y al conflicto negación
Catupecu Machu - Plan B (Anhelo de satisfacción)


(Escuchando daños)
El destino se hace más cercano y ya no tiene donde ocultarse. El calor corporal de la señora tiesa del abrigo de piel es reconfortante, le recuerda aquellos días en que era un sueño en la mente de dos personas, dos células separadas, pero no puede dejar de preguntarse cuántas vicuñas habrá matado la vieja para tener su abrigo. Viaja en el auto como una ficha imperfecta de tetris entre la puerta y una desconocida, y no puede dejar de pensar que no quiere llegar a donde la llevan. Miedo, miedo, miedo. El miedo es como los carteles de las esquinas: lo peor de ambos aún está por venir. Ella siente sus inseguridades en la barriga, dando vueltas y vueltas, temblando. Es el celular rosa que nunca contesta. Los celulares son peor que las correas. Limpia el vidrio empañado con una mano y mira la calle para pensar que el destino es un invento horrible de los curas.

(Cherry waves)
A los trece años, edad tópica y típica, hizo algo que nunca olvidaría. Un acto de pura y embriagante feminidad. Esperó a que su madre se fuera de la casa, esperó a que la abuela volviera a su casa, esperó a que el silencio de los autos fuera total, y se metió al dormitorio de sus padres. Sabía lo que tenía que hacer, lo tenía planeado desde que vio a sus primo tratar a una chica como un cuerpo, un cuerpo sin alma y sin ideas, y a la chica en cuestión parecía gustarle. Fue directo al espejo grande de su madre, tomó el lapiz labial, y se pintó esa boquita palidecenta de rojo. ¿Rojo pasió o rojo puta? En ese momento ella pensaba que era rojo puta, pero ahora... no piensa nada. No olvida, sin embargo, el gusto con que saboreó el lapiz labial dentro de su boca, la risa demente que formaba su primer intento de maquillaje oculto. Era delicioso entonces. Ahora... pues no es nada.

(Hombre idiota)
Adentro del edificio todo era oscuro, agradablemente acogedor como al interior de un hongo, con una voz que rezaba contínuamente y se perdía en el murmullo de las palomas. Hasta que apareció: el obsesionado hombre de barba. Sus manos eran las manos del artesano de barro, experto en moldear cosas, herramientas, gente. Sabía discernir entre los temores de la oveja y la paja de los burros, todo para venderles alas a los fieles. La miró, le tendió la mano, le señaló un confesionario y le dijo que era el momento, ahora, luego de siglos de vivir como las bestias, para las flores sería primavera otra vez. Ella sintió cómo todos los vellos de su cuerpo se erizaban cuando el tipo de barba le sonrió. La última vez que lo vió ella tenía nueve años y estaba llena de esperanzas. Ahora no. Simplemente lo miró directo a los ojos de papanoel bizarro y le dijo "No reces por mí"

(Falaz)
La gotera del baño nunca había sido tan inmensa. El eco del agua perdiéndose en el mar de gente se puede oír en cualquier lugar del mundo. Un, dos, tres... y el arrullo de la lluvia empieza. Se mira la mano para saberse íntegra, parte corpórea de lo que la sociedad llama "chica", lo que sus amigos llaman "changa", lo que sus papás llaman "alicha", lo que los ancianos llaman "joven", lo que la televisión llama "telespectador" (esa palabra le encanta), lo que algún dios llama "hija", lo que alguien muy tonto alguna vez llamó "vida", lo que el miedo llama "combustible", lo que los curas llaman "los otros", lo que ella llama "yo", lo que lo que los hombres llaman "presa".

(Hay una posibilidad)
A veces no basta, pero es verdad: hay una posibilidad. Le escribo a esta chica que no sabe repartir abrazos, y me pierdo en el brillo de sus ojazos online. Maldito Messenger. Lo que quema es la sensación de escribirle "Te doy lo que me pidas", pero no, es muy impersonal a distancia, la gente puede pensar antes de escribir, antes de abrir la boca y cagar la cena diciendo "Te quiero carajo!". No es justo, ni para mi ni para ella. Joder con los medios y joder con todos. Pero ella siempre escribirá la última palabra, en este caso un símbolo que no entiendo a la primera pero que luego de una revisión exhaustiva cobra todo el sentido del mundo: ^.^ jajaja, debo estar sonriendo como un idiota ante el mensaje de desconectado de esta changa. Ahora estamos del otro lado del río, pero nos faltan muchas tormentas.






Algo muy lindo es poder retomar un antiguo cuento y poder ser capaz de seguir escribiendo en su misma línea. Este nuevo relato de la Alicia me tiene muy satisfecho y feliz, considerando que es más de un mes sin escribir nada y poco menos de un año desde que escribí Historia de Alicia Ñeeeee, estaba pensando en hacer algo como "agradecimientos" (puaj!), pero leyendo con un poco de calma me doy cuenta de que a todas las personas que habría que agradecer les tocó su porcioncita del relato jajaja. Un beso grande a lo que aún quieren pasar la vida entera como estudiante el día de la primavera.