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2010/07/25

CITRUS PARADISI

De tu forma la curva
De tu sabor la hiel
De tu libra la furia
De tu color la piel

En mis manos como siempre
Rubor y sinalefa,
Me gusta hasta que duele,
Tu fruta, yo moraleja

Bala al pecho
Beso en la mejilla
Tu perfume es mujer y tú esponja

Loba en acecho
Desnuda y con sombrilla
Es mi fruta preferida: la toronja

KEREN ANN - AU COIN DU MONDE


Así es querido lector: un poema a la toronja. Es mi fruta favorita y se lo merece. Cambiando radicalmente de tema, ya empieza AITELE Y SUFIJOS, el evento blogger para escribir o morir por todo el mes de agosto!!! Estese atento!
Ahora, una foto de Mary Jane, que no tiene mucho que ver con la naturaleza del post, pero estaba leyendo Spider Man y, bueno, a ustedes también les gusta verdad? Un beso grande!

2010/07/17

BESO DE NEGRO

Je serais à la terrasse
Du café d'en face
Ce soir à dix heures moins le quart

Coralie Clement - La salle des pas perdus


= The sickness


Mon amour m'a baise, he vuelto de un rinconcito de enfermedad y exilio donde sólo estábamos yo, un conejo sin oreja izquierda y Lázaro IV. El conejo era un buen muchacho, algo incomprensible por su cariño a los paseos en microbus, mientras que Lázaro IV era un señor anciano que viajaba siempre abrazado de dos panes, dos panes que cuidaba como oro en polvo y con un amor que he visto muy pocas veces en alguien. Estábamos en la sala de espera y nos comentamos nuestros malestares, resulta que era el que tenía el mal menos común pero el que más sufría. El anciano era dos leguas más joven que yo. El conejo no sabía qué quería de esta vida. El doctor aplicó la misma medicina a los tres: optimismo y ganas de escuchar nuestros malestares. La enfermera nos miró a todos con esa indiferencia profesional que no denota el asco de tocar a un conejo sucio o el miedo de tocar a un hombre mayor. Vístete de enfermera corazón, que estoy malito.


= Sauvage Innocence
En la calle, los soldados discutían y reían con uno de los pequeños pinches que merodean la zona. El pequeño era Rafita, hijo de la señora del kiosco de leches de la cuadra. Sucede que Rafita, en uno de sus viajes por el barrio, logró entrar al Hotel Le Aureo y entremezclarse con los huéspedes, a los que sin duda cayó bien desde un principio por su elocuencia y su perspicacia. Bien que mal, diablura y jugarreta de por medio, el pinche logró que uno de los huéspedes, un fotógrafo naif encantador e idiota, le diera el la clave para la conexión wi fi del hotel, misma que es entregada sólo a los huéspedes. Los soldados ahora discutían con el niño sobre cómo le podrían pagar por revelar la información que les permitiría navegar via wi fi desde sus celulares. El accede a darles las claves a cambio de que deserten del ejército. Ellos se miran con intriga: qué se cree este mocoso de mierda? El más cabrón de los soldados le da un empujón a Rafita y le dice lo escrito palabras atrás. El niño le responde desde el suelo, desafiante y emputado: es su guerra, pero esta es mi vida.


= Contacto+Vos
Empieza a oscurecer en el patio. Donde antes estaba el sol ahora está el grito de unos chicos que casas más allá juegan al Play. El ambiente está más frío y más denso. Pronto todos se dirigen a sus casas o a sus fiestas. Los que llegan a sus casas van a sus cuartos y se sumergen en sus teles. Los que llegan a sus fiestas van a sus tragos y se sumergen en sus sexos. El cuarto es el lugar donde llevo a cabo el ritual del encanto. Una taza de cafe, dos libros y la radio, la radio perdida que me trae hasta mi cama el vivir solitario de una estación kilómetros al norte, donde no hay más gente que uno mismo y la consola. Donde las cortinas se mueven con el arrullo de música olvidada y reconfortante. Las cortinas están cerradas y dejan entrever el silencio de velas que encendí esperando calentarme e iluminarme. El libro no sirve para iluminarse. Es sólo una extensión del brazo donde se encuentra lo que siempre estuvo ahí: el mundo, el hombre, la calma, nosotros. Afuera escucho las bocinas de los camiones, perdiéndose entre las luces blancas. Los gatos corriendo por los techos yendo a ninguna parte sin decir miau. El pliege de las frazadas donde te imagino dormida y deseosa. El sonido de los zapatos y de la taza cayendo en la alfombra mientras me duermo, arremolinado en almohadas y silencios solemnes, ascéticos, donde en mil sueños te amé mil veces. Si alguna vez escuché algo sobre un día siguiente, no fue ahora. Ahora estamos aquí, en casa, calentitos, abrazados, alcanzando un poco de contacto con lo único que es real: nosotros.

= Beso de negro
A medida que los buses entran y salen de la terminal, dos soledades empiezan a formarse en dos estómagos diferentes. Una que no termina de entender por qué se inventaron las terminales, las estaciones y los aeropuertos y la otra que piensa en todo un mundo que tiene por delante. Las maletas tienen algo de penitencia en esto de irse; es la cruz que hay que cargar para llegar al bus, la que impide sonreir y pensar en algo mejor que decir que "chau", la que uno lleva y no se explica del todo por qué, la que hace dar ganas de por una vez en la vida mandar todo al carajo y viajar liviano, cargando dulces en lugar de papeles. Pero anda, vamos a echarle ganas, siempre nos quedará Paris. Y todo se hace a la rápida, la subida al bus que tiene más de combate que de teatral, la compra de boletos que tiene más de económica que de pesarosa, los besos y los abrazos que tienen más de riñones que de corazones. Las palabras se me acaban, aunque siempre hay algo que decir en estos momentos de mierda: ya parte el bus, ya nos vamos, te escribo ok?, vamos no llores, no es por tanto tiempo, el favorito de siempre: te quiero, y el inmerecidamente olvidado: te quiero carajo!. Pero en esta despedida en particular no hubo nada de eso, nada de cigarros que el viento se llevó, no hubo lágrimas, ni siquiera gatos maullando, sólo la espera de volver a vernos pronto. Sonríe, sonrío, sonreímos.




Josh Rouse - Quiet town

2010/07/04

Y NOS COMPRAMOS UN AVIÓN

Yo digo que no hay talante
más caro que ir desnudo
pues cuando se tiene escudo
luego se quieren los guantes

Silvio Rodríguez - Yo digo que las estrellas



Dassault Falcon Star Destroyer 900 Ex Lego


Y en medio de la orgía medíatica que fue (y en estos momentos en que asolado por la gripe y las ganas de viajar escribo es) el mundial, los bolivianos tenemos otra porción de circo, dado que las de pan se nos agotaron: el gobierno de Evo Morales compra un avión Dassault Falcon 900 Ex Easy. Ya se ha discutido mucho sobre las ventajas suntuarias que tiene este avión: tres motores a todo dar, sistema de información satelital, muchas mas salas y recámaras de trabajo y uso personal para cada uno de los 18 pasajeros que pueden ocuparla, y un baño de marmol, si! de marmol! pues la mierda oficial no es igual a la mierda de los demás eh?. Inclusive los mismo pilotos no pueden ser bolivianos pues la aeronave de referencia es particularmente especial (joder, obvio q es especial) y necesita en consecuencia de mano especializada. El argumento oficial? y es oficial porque lo dijo el mismo presidente Morales: "Esta nave solo puede ser considerada por aquellos que no obren en bien la función pública". Ahora todos los políticos e hijos del proceso de cambio esperarán, like a possum in a possum day, para montarse al condor galáctico una y otra vez.


Los pilotos extranjeros que vendrán a pilotar la nueva nave presidencial:



Ahora, los lujos y beneficios con los que cuentan los servidores públicos son necesarios mientras sean empleados para el ejercicio de sus funciones. Trato de ser comprensivo y pienso que después de reunirme con tres presidentes en la mañana, con el Papa en el almuerzo, y ante la perspectiva de reunirme con un par de presidentes o delegados más en la tarde, pues preferiría que sea todo en una buena nave, una con una linda vista hacia afuera y un asiento cómodo. Entonces sí se justifica la compra de un avió nuevo, porque el viejo estaba viejo y ser presidente (de este o cualquier país) no es facil. Pero a qué precio debemos comprar las cosas cuando estamos en un Estado autodenominado anti-capitalista? un Estado que en palabras de su Presidente está siendo vigilado-espiado-ascediado por agentes externos y ninjas malévolos, un Estado que ahora tiene un avión igualito a los que usan los gobiernos de países como Bélgica, Australia, Francia, Italia, Japón, los Emiratos Árabes y, a que no se lo esperaban, Venezuela.

El presidente debe estar seguro, eso que ni qué. Y no digo seguro refiriéndome a la certeza con la que sazona sus comentarios sobre pollos y homosexuales, sino seguro haciendo alusión a la seguridad física que espera alcanzar con la expulsión de USAID y de reporteros extranjeros. La seguridad física del Jefe de Estado es un tema ne-ce-sa-rio en la carpeta de trabajo, nos guste o no. Me pregunto sin embargo si no podría haber estado seguro en un avión más barato, que los hay efectivamente, sólo hagan click aquí: http://en.wikipedia.org/wiki/Dassault_Aviation . Pues bueno, con la mega nave los problemas en el aire quedan resueltos. Falta ver que hacemos con los problemas en tierra. Pero en tierra literal eh?: en estas últimas semanas cuatro accidentes en cuatro líneas de buses diferentes están por igualar la lista de fallecidos que hubo por accidentes de tránsito nacional en febrero de este año. Ahora no podemos evitar voltear de la flota volcada y ver al presidente que en enero emitió un reglamento específico y severo como la mierda para las líneas de buses (según este reglamento si uno de los choferes era encontrado ebrio, se debía cerrar la línea de buses en su totalidad), el mismo presidente y los mismos ministros que ahora no hacen nada, ni contra los choferes irresponsables ni por los familiares de las víctimas.

Pero bueno, por hoy volaremos.


Y al final, todo es vanidad

Rosendo - Y todo es vanidad (Javier Krahe)